Es difícil –o casi imposible, podríamos decir– elaborar una lista con las mejores playas de Canarias. Cada arenal, cada piscina natural, cada acantilado, cada rincón bañado por el Atlántico, es un pequeño paraíso donde perderse.
A los autores helenos les encantaba localizar en la parte occidental del Mediterráneo sus mitos. Lo hizo Platón con la Atlántida, «más allá de las Columnas de Hércules» (el estrecho de Gibraltar), y Hesíodo, Estrabón y el romano Plinio el Viejo siguieron su estela literaria al describir unas islas de los Bienaventurados o Afortunados, situadas ante la costa de la actual Mauritania, más allá del mundo conocido, cuya naturaleza era utópica y paradisiaca.
¿Son los canarios herederos de los antiguos atlantes? ¿Existe una verdadera correlación entre el archipiélago canario y las islas Afortunadas mitológicas? Muchos se han dedicado a estudiar las semejanzas, esas que en el siglo XV hicieron retomar esta idea que ha permanecido en el imaginario colectivo hasta nuestros días, porque sí, nosotros también creemos que las ocho islas del archipiélago son el paraíso en la Tierra. He aquí la lista (abierta) de las mejores playas de Canarias.

Playa de Maspalomas (Gran Canaria)
Tan vivo como lo están las dunas de arena orgánica de Maspalomas te sentirás en esta reserva natural especial de 400 hectáreas en la que, además de una playa infinita –para muchos, la mejor de Gran Canaria–, hay un palmeral y una laguna salobre, conocida como la Charca, en la que habitan aves migratorias.

Playa de Sotavento (Fuerteventura)
Que en la playa de Sotavento se celebren desde hace décadas los campeonatos del mundo de kitesurf y windsurf nos da una idea del poder implacable del viento en Costa Calma. Lo que no quiere decir que el baño sea peligroso, de hecho, su poca profundidad hace que sea una zona muy recomendable para ir con niños.
Formado en realidad por cinco playas (La Barca, Risco del Paso, Mirador, Malnombre y Los Canarios), este arenal salvaje enclavado al sur de Fuerteventura presenta un aspecto tan paradisiaco como cambiante, ya que debido a las mareas una barrera de arena crea una enorme laguna salada de hasta tres kilómetros de tamaño.

Playas Papagayo (Lanzarote)
No hace mucho fuisteis vosotros, los lectores de Condé Nast Traveler, quienes elegisteis este arenal protegido, situado al sur de Lanzarote, como La mejor playa de España. Y no podemos estar más de acuerdo: su arena es fina y dorada; su agua, azul turquesa y presume de unas vistas increíbles a la vecina isla de Lobos y a Fuerteventura.
La línea costera del Parque Natural de los Ajaches es conocida de forma genérica como playas Papagayo, pero hemos de aclarar que en total son siete las calas y playas que la componen: Papagayo, Puerto Muelas, Caleta del Congrio, playa Acera, playa del Pozo, playa Mujeres y Calentón de San Marcial.

Porís de Candelaria (La Palma)
Técnicamente no es una playa, eso ya lo sabemos, ya que se trata de un pueblo de pescadores escondido en una cueva del municipio de Tijarafe, en La Palma. Pero aun así nos parece acertado incluirlo en este listado, puesto que para muchos es el mejor lugar de la isla para bañarse. A esta espectacular cavidad geológica se puede llegar en barco desde el puerto de Tazacorte (para sentirte como aquellos piratas que atacaban la costa) o caminando por un sendero después de dejar el coche en el aparcamiento principal.

Playa de Las Teresitas (Tenerife)
Que sea urbana, accesible y disponga de todos los servicios inimaginables no quiere decir que la playa de Las Teresitas, en el pueblo de San Andrés del municipio de Santa Cruz de Tenerife, sea menos interesante que el resto. Por poner un ejemplo, solo decirte que sus fondos arenosos son lugar de cría de los angelotes, unos inofensivos escualos del tamaño de una mano que están en peligro de extinción.

Al norte de La Graciosa, frente a esta playa de arena gruesa y blanquecina, se encuentran las deshabitadas islas de Montaña Clara y Alegranza, separadas del norte graciosero por un ‘río’ (canal de mar) que genera corrientes fuertes y, en ocasiones, peligrosas, por ello hemos de tener especial precaución a la hora del baño.
Desde la capital, Caleta del Sebo, se tarda menos de una hora en llegar caminando a este idílico arenal bañado por aguas turquesas y protegido por la rojiza montaña Bermeja, no obstante hay quienes prefieren alquilar una bici o tomar un taxi en el pueblo.

Playa de Famara (Lanzarote)
También crea una gran corriente de agua el ‘río’ que separa Lanzarote de los islotes del archipiélago Chinijo, y es por ello que esta playa de seis kilómetros de longitud es perfecta para practicar deportes acuáticos, de ahí que en el pueblo de Caleta de Famara existan importantes escuelas de surf y kitesurf. Aunque también podemos caminar por la orilla mientras esperamos a que baje la marea y la arena rubia mojada se convierta en un enorme espejo en el que quedan reflejados los imponentes riscos de Famara, como la montaña de Peñas del Chache, el punto más alto de la isla, con casi 700 metros de altitud.

Charco de los Sargos (El Hierro)
La naturaleza volcánica del acantilado en el que se ha formando la gran piscina natural que es el Charco de los Sargos, en el municipio de La Frontera, hace que el paisaje de esta cala de cantil (escalonada) sea impresionante. Imagina una escalera tallada en la roca viva, varios charcos de agua salada, el mar golpeando con fuerza en el horizonte y tú flotando de manera relajada en alguno de ellos imaginando por un momento que estás en mitad del Atlántico. Deja de imaginar: estás en El Hierro.

Playa de Argaga (La Gomera)
Que a esta playa virgen –de arena negra y origen volcánico– haya que llegar caminando desde puerto de Vuelta, en el municipio de Vallehermoso de La Gomera, es lo que la ha mantenido alejada de la masificación; también que sea de callaos (gravilla y piedras) ha tenido que ver mucho en su bajo grado de ocupación. Una suerte de promesa para los nudistas que la hacen suya cada temporada.

Grandes Playas de Corralejo (Fuerteventura)
Más de tres kilómetros de costa del Parque Natural de las Dunas de Corralejo conforman las denominadas Grandes Playas de Corralejo, de fina arena dorada casi blanca y aguas increíblemente cristalinas. Hay quienes escogen tumbarse a tomar el sol en la aislada playa de El Moro, otros prefieren darse un baño en las aguas templadas de El Caserón y los surfistas más aventureros se suelen lanzar sin reparos al mar en El Dormidero en cuanto el oleaje lo permite.
Algunos de los mejores arenales de Fuerteventura –que cuenta con más de 150 km de playas– están en la costa nordeste de la isla, tan solo has de saber elegir tu propio paraíso terrenal, ¡y personal!, ya que en ocasiones tendrás la impresión de estar tú solo en mitad de la nada.
Playa de Tacorón (El Hierro)
Cerca de La Restinga, el Atlántico se relaja y nos regala lugares tan pintorescos como la playa de Tacorón, donde nadar tranquilos entre rocas de color negro y ocre en un agua totalmente cristalina. No en vano está bañada por el Mar de las Calmas, en el municipio de El Pinar.
Playa del Duque (Tenerife)
Todas las comodidades tiene la playa del Duque, en Costa Adeje, al sur de Tenerife. Porque no a todos les gustan los arenales perdidos en mitad de la nada, por muy vírgenes y salvajes que sean. ¿Una tumbona con sombrilla? Por qué no. ¿Un chiringuito para tomarte un mojito? Perfecto. ¿Un castillo que resguarda, al igual que la escollera, la playa? Curioso.
Playa de Guayedra (Gran Canaria)
Unos se quedarán en Las Canteras, la playa de Las Palmas de Gran Canaria que siempre ocupa un lugar destacado entre las mejores playas urbanas de Europa. Otros escogerán entre Meloneras y la playa del Inglés, cada una a un lado del faro de Maspalomas. Pero tú, que adoras la soledad (y quitarte el traje de baño), disfrutarás del paisaje salvaje de Guayedra, una cala recogida de arena negra situada al norte de Gran Canaria, flanqueada por barrancos y acantilados y coronada por El Parque Natural de Tamadaba, que esconde uno de los bosques naturales de pino canario autóctono mejor conservados de las Islas Canarias.
Playa de los Guíos (Tenerife)
Situada al pie de los majestuosos acantilados de los Gigantes, la playa de los Guíos es una joya volcánica de atmósfera íntima y serena. Un arenal tranquilo en el suroeste de la isla en el que nadar y explorar la vida marina en un entorno en el que naturaleza y servicios son igual de fundamentales. Además, hay que tener en cuenta que desde el puerto de Los Gigantes parten las excursiones en barco para el avistamiento de delfines y cetáceos.
Playa de Janubio (Lanzarote)
Impactante es el color de la playa de Janubio, cuya arena negra destaca sobremanera junto al azul intenso del océano Atlántico. Ubicada a pocos minutos del pueblo de El Golfo, en el municipio de Yaiza, no es un lugar del todo seguro para bañarse, pues esta zona de la costa está considera como peligrosa debido al fuerte oleaje, pero siempre podremos dedicarnos a la vida contemplativa. Mucho más si tenemos en cuenta que estaremos al lado de uno de los espacios más emblemáticos de Lanzarote: las salinas de Janubio, que datan de 1915.
Playa La Francesa (La Graciosa)
Dividida en dos por una zona de rocas, la playa salvaje de La Francesa, al sur de La Graciosa, ocupa una bahía en forma de herradura que, con la marea alta, se llena de agua y se transforma en una laguna de aguas tranquilas. ¿Lo mejor? Las vistas al estrecho de mar y al acantilado de Famara.
Playa de la Tejita (Tenerife)
Tranquila y menos concurrida que otros arenales tinerfeños, la Tejita es una de las playas más salvajes y encantadoras de la isla, pues está situada en un punto recóndito del sudeste de Tenerife, junto a la Reserva Natural de Montaña Roja: precisamente su famosa zona nudista está justo al lado del cono volcánico.
Playas de Valle Gran Rey (La Gomera)
Como aquel rey de los gomeros, Hupalupa, al que hace referencia su nombre te sentirás en este municipio de La Gomera cargado de playas salvajes y calas de callaos: La Calera, un arenal tranquilo ubicado entre riscos y plataneras, la playa de Vueltas –semiurbana y protegida por un dique–, la playa del Inglés y su pasado (y presente) hippie, etc.
Playa de Echentive (La Palma)
También conocida como playa Nueva de Fuencaliente, por ser la más moderna de la isla de La Palma al formarse en 1971 por la erupción del volcán Teneguía, la playa de Echentive esconde muchos secretos, pero el más impactante quizás sean sus charcas naturales. De su mítica y mineromedicinal Fuente Santa tan solo quedan las crónicas de los colonizadores europeos, y el recuerdo trasladado por los antiguos pobladores de la isla.
Playa del Bajo de la Burra (Fuerteventura)
Famosa por su arena con aspecto de palomitas de maíz, la conocida como Popcorn beach se ha convertido en todo un fenómeno mediático en las redes sociales, aunque en realidad ni ese es su nombre oficial ni técnicamente se puede llamar arena a la composición del terreno. Situada en el norte de la isla de Fuerteventura, junto al pequeño pueblo de pescadores de Majanicho, la playa del Bajo de la Burra está compuesta por algas calcáreas erosionadas por la marea que se convierten en unos singulares gránulos conocidos localmente como ‘confites’.
Playa de la Cocina (La Graciosa)
A los pies de la Montaña Amarilla, uno de los iconos volcánicos de La Graciosa, se esconde esta pequeña cala salvaje de aguas cristalinas y escasa profundidad. Llegar no tiene pérdida, desde la playa de la Francesa, tan solo has de guiarte por el perfil elevado de la cumbre, a la que podrás llegar por un camino dificultoso para ver una panorámica de las que bien merecen el esfuerzo.
Playa de Los Amadores (Gran Canaria)
Si desconfías de lo agreste y retirado, amarás la playa de Los Amadores, en Gran Canaria. Ubicada en la costa suroeste de la isla, destaca por su suave oleaje y amplia extensión. ¿A quién le importa que sea artificial? Es ideal para nadar, está rodeada de riscos que ofrecen sensación de privacidad y cuenta con una infraestructura cercana que proporciona comodidades en forma de restaurantes y todo tipo de tiendas.
Playa de El Verodal (El Hierro)
Visitar la playa de El Verodal, en el noroeste de El Hierro, puede ser lo más parecido a darse un baño de otro planeta, concretamente Marte (aunque en realidad estarás en el municipio de Frontera). El impresionante color rojizo de su arena solo compite en belleza con las enormes coladas de lava que con su presencia no hacen sino recordarnos las últimas erupciones en esta zona de la isla.

